Instituto de Estudios de las Finanzas Públicas Americanas

Una persona debería trabajar entre 171 y 202 días para pagar los impuestos

 

La información se desprende de un informe anual del Instituto Argentino de Análisis Fiscal

 

Por Silvia Stang, La Nación, 9 de julio de 2018  


Este año, un asalariado formal en la Argentina debería trabajar entre 171 y 202 días (la cantidad exacta depende del nivel de ingreso) para cumplir todas las obligaciones impositivas y de la seguridad social. El año pasado ese rango fue de 174 a 206 días, mientras que en 2015, justo antes del actual gobierno, había sido de entre 173 y 225 días.

Así lo estima el informe anual sobre el "día de la independencia tributaria" que elabora el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, que ubicó esa fecha entre el 19 de junio y el 20 de julio, según el ingreso.

El informe considera los impuestos que están incluidos en los precios de bienes y servicios que se consumen, Ganancias y Bienes Personales , y los aportes y contribuciones para los sistemas previsional y de la salud.

La carga fiscal está medida en forma bruta, porque no se consideran las prestaciones que están a cargo del Estado (salud, educación, seguridad, jubilaciones) ni las que están a cargo de otras entidades que reciben recursos, como las obras sociales.

El peso de los impuestos se redujo, según el informe, en los últimos tres años para los tres niveles de ingresos más elevados entre los cuatro considerados. Y este año se suma también, a ese leve alivio, el estrato más bajo, aunque en último caso la persona no ve ningún efecto en el bolsillo: la baja ocurre, concretamente y según describe el informe del Iaraf, por una reducción en el nivel de contribuciones a cargo del empleador.

El estudio, que aclara que el "día de la independencia tributaria" es una medida internacional para estimar la carga que pesa sobre los ciudadanos, tiene en cuenta cuatro niveles de ingreso, a los cuales se los va actualizando para mantener constante su valor en el tiempo y hacer posible la comparación.

Al primer caso que se le asigna para este año un ingreso mensual de $29.675 en bruto, o de $24.630 netos de aportes a la jubilación (11%), la obra social (3%) y el PAMI (3%). Para considerar la carga tributaria (esto se hace para todos los ingresos) se suman las contribuciones patronales y, así, el monto total es de $36.092 en este caso. Es sobre esta última cifra que se calcula el porcentaje de la presión fiscal, que resulta de 47% este año. La incidencia más significativa es la de aportes y contribuciones (31,8%), seguida por la de impuestos nacionales como el IVA (10,3%), provinciales como Ingresos Brutos (2,5%) y municipales (0,8%). Una última categoría, que incluye impuestos inmobiliario, automotor y Bienes Personales, adiciona un 1,7%.

En los otros tres niveles considerados en el estudio, con salarios brutos de $64.302, $93.931 y $134.984 y con pago de Ganancias (algo que no se da en el primer caso), la carga llega al 47,4%, 52,7% y 55,4% respectivamente. En estos casos se considera que hay capacidad de ahorro (a diferencia del primer caso no se consume la totalidad del ingreso).

 La carga de los aportes y contribuciones es en estos tres casos de un nivel similar al calculado para el ingreso más bajo. Sí se reduje unos puntos para el empleado mejor pago, dado que existe un tope salarial para calcular los aportes. El peso de Ganancias en el ingreso más alto, llega a 15,9% sobre el ingreso total.

¿Cómo se comparan la carga tributaria con la de años anteriores? En el ejemplo del ingreso más bajo ($29.675 en bruto), el nivel estimado para este año (para el cual se supuso un aumento nominal del 25%) es medio punto porcentual más bajo respecto de 2017 cuando, al igual que en 2016, fue de 47,5%. El nivel es más alto que el de 2011 y 2012. En los otros tres niveles de ingreso se registra por tercer año una leve baja del indicador. Para el ingreso de $64.302 la carga había llegado al 54,7% del ingreso total en 2015, mientras que ahora resultad del 47,4% . En el ingreso de $93.931, la incidencia cayó de 61,7% a 52,7% entre 2015 y este año. Y en el caso de quien obtiene $134.984, el indicador pasó en ese mismo período de 61,6% a 55,4%.

Estas caídas se dieron, principalmente y según destaca el informe del Iaraf, por la reducción del peso de Ganancias y Bienes Personales.

En el primer caso, luego de años de políticas de ajustes discrecionales y actualizaciones tardías a los parámetros que definen el pago y la cuantía del impuesto, comenzó a aplicarse un índice para la actualización automática, que este año fue del 29% (un nivel superior al alza que tuvieron los salarios, en promedio, en un año). Ese índice refleja la evolución de un índice de salarios.

En cuanto a Bienes Personales, en los últimos años se elevaron los montos del patrimonio a partir del cual alguien queda alcanzado, y se redujeron las alícuotas. De todas maneras, los revalúos fiscales de algunas jurisdicciones pueden relativizar o neutralizar el efecto de un alivio, porque los valores fiscales fijados por las administraciones locales son los de referencia para las declaraciones de Bienes Personales.

En cuanto a la carga tributaria provincial, se asume que no hubo cambios en la incidencia de Ingresos Brutos para el consumidor. ¿Por qué? Porque, según se explica, hubo jurisdicciones que redujeron alícuotas para la industria pero que, a la vez, las incrementaron para el comercio y actividades de servicios.

Con respecto a incluir como impuestos los aportes y contribuciones sociales, el Iaraf reconoce que hay un "amplio debate" sobre el tema, porque en estos casos existe una contraprestación (la jubilación futura o la atención de la salud). Sin embargo, concluye que se los considera por tratarse de pagos compulsivos y son a cambio de beneficios que "no están claramente determinados".

Según las conclusiones del economista Nadin Argañaraz, que dirige el Iaraf, el estudio lleva a destacar que es necesario avanzar en una reforma que reduzca los impuestos que afectan al consumo, para lograr que llegue un alivio a los sectores de ingresos bajos.

 

 

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