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  • Subisidios y obra publica sostienen el gradualismo fiscal

Política tributaria

Los subisidios y la obra publica sostienen el gradualismo fiscal 
 

Por Nadin Argañaraz, Director del IARAF, Clarín, 26 agosto 2018

 

En el año 2015 el sector público nacional no financiero registró un déficit primario equivalente al 4,3% del PBI y un déficit fiscal del 5,6% del PBI, contabilizando únicamente los intereses de deuda con agentes externos al sector público.

El actual gobierno puso énfasis en la baja del gasto público como generador de espacio fiscal para disminuir tanto la presión tributaria como el déficit. Se optó por el camino de financiar el desequilibrio con los mercados voluntarios de deuda, lo que, a diferencia de los años previos, implicaba aumentar la cuenta de intereses de deuda extra sector público.

Más gastos por el gradualismo. Proyectando el nivel en el que pueden terminar los intereses de deuda durante este año 2018, puede afirmarse que entre 2015 y 2018 es posible que los intereses terminen aumentando alrededor de 1,3 puntos porcentuales del PBI. Contrastando con el nivel de 1,3% del PBI registrado en 2015, significaría una duplicación de la importancia relativa de los intereses de deuda en la economía.

Este crecimiento del peso de los intereses le pone una elevada presión al gasto público primario. En efecto, para que el gasto público total mantenga el peso relativo que tenía en 2015, se requiere que el gasto primario baje 1,3 puntos porcentuales del PBI en estos tres años de gobierno.

Pero además hay otros gastos adicionales a los intereses de deuda que también han aumentado su peso relativo en estos años. Es el caso del gasto en seguridad social, que incluye las jubilaciones y las pensiones. Es factible que al terminar este año 2018 este gasto haya aumentado unos 0,7 puntos porcentuales del PBI respecto a 2015. Los factores explicativos están en la movilidad automática de estos gastos en línea con la inflación y en la ley de reparación histórica.

Dadas las subas de los intereses y del gasto en seguridad social, para que la importancia relativa del gasto total en la economía se mantenga constante respecto a 2015, el resto del gasto primario debe terminar 2018 con una baja de 2 puntos porcentuales del PBI.

Gastos que generaron espacio fiscal Las transferencias corrientes al sector privado incluyen los subsidios a la energía, al transporte y subsidios sociales como la asignación universal por hijo. En estos tres años se va a registrar una caída importante de los subsidios económicos, principalmente los destinados a la energía. En efecto, es factible que este componente del gasto termine disminuyendo su peso relativo en 2,1 puntos porcentuales del PBI respecto a 2015.

El gasto de funcionamiento del sector público, integrado básicamente por el gasto en sueldos y en bienes y servicios, terminaría el año 2018 con una caída del orden de 0,6 puntos del PBI.

Es decir que entre transferencias corrientes al sector privado (económicas y sociales) y gastos de funcionamiento del sector público, el gasto ya registraría una baja que más que compensa la suba de intereses de la deuda y de las jubilaciones y pensiones. Paralelamente, otros componentes del gasto corriente primario aportaron un espacio equivalente a 0,1 puntos porcentuales.

Se generó un espacio fiscal de 2,8 puntos porcentuales del PBI , estando ya 2 puntos porcentuales absorbidos por la suba de los intereses de deuda y por el avance de las erogaciones en seguridad social.

Si se toma al gasto corriente integralmente, se concluye que terminaría bajando unos 0,8 puntos porcentuales del PBI entre 2015 y 2018.

Por el lado del gasto de capital, que incluye la obra pública que directamente ejecuta el Poder Ejecutivo, más las transferencias que realiza para que las provincias hagan obra pública, el recorte va a terminar significando unos 1,3 puntos porcentuales del PBI en igual periodo.

Es decir que el gasto total bajaría unos 2,1 puntos porcentuales del PBI en tres años de gobierno. Por su parte, el gasto público primario (sin intereses) terminaría 2018 descendiendo casi 3,4 puntos porcentuales del PBI.

Espacio fiscal por la baja del gasto Es importante identificar claramente los gastos que con su disminución han generado el espacio fiscal necesario para sostener la suba de las prestaciones sociales, la suba de los intereses de la deuda, la baja de los ingresos por reformas impositivas y la reducción del déficit primario desde el 4,3% del PBI en 2015 al 2,7% en 2018.

Los subsidios a la energía, la obra pública y los gastos de funcionamiento son las erogaciones que con su disminución vienen sosteniendo el llamado gradualismo fiscal del Gobierno. La baja de estos tres gastos ha financiado la suba de otros como la seguridad social y los intereses de la deuda. Pero también han sostenido la caída de ingresos originada en las reformas impositivas y en la distribución de recursos con las provincias. Y han generado un espacio para una leve reducción del déficit fiscal, desde del 5,6% del PBI al 5,3% del PBI con el que es probable que finalice este año 2018.

No obstante, el aporte de cada componente a la baja del gasto no fue lineal año a año. Los subsidios a la energía aportaron 1,4 puntos porcentuales en el 2017, 0,3 puntos porcentuales en el año 2016 y no aportarían nada este año, dada la suba del dólar y de la inflación. Por su parte, el gasto de capital aportaría 0,6 puntos porcentuales en el año 2018, habiendo aportado 0,8 puntos porcentuales entre 2016 y 2017.

El año que viene hay que hacer un importante esfuerzo para reducir el déficit primario desde el 2,7% del PBI este año al 1,3%. Además habría una baja de ingresos fiscales de 0,5 puntos porcentuales por la continuidad de la baja de impuestos y de la mayor precoparticipación a provincias. Y, además, las prestaciones sociales subirían 0,6 puntos porcentuales. En síntesis, el gasto no ajustable automáticamente por inflación debe aportar una baja de 2,5 puntos porcentuales del PBI. Sin dudas, es un esfuerzo significativo que debe hacer la sociedad para avanzar hacia el equilibrio fiscal primario.

La obra pública, los subsidios a la energía y al transporte y las transferencias no automáticas a provincias son los gastos sobre los que seguramente va a caer el recorte. La Nación ya puso primera anunciando la eliminación del Fondo Federal Solidario, pero es clave que el recorte de gastos sea legalmente sólido. Lo peor que puede ocurrir es que se judicialice. Hay que discutir todo lo que sea necesario hasta lograr el consenso.

 

 

 

 

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