La lectura de los comentarios sobre la reforma tributaria planteada por el gobierno permite avizorar, entre muchos aspectos, la eficiencia y la equidad. Esta dualidad principista demanda transitar por concepciones sobre las cualidades humanas y la justicia que debe imperar en todo orden jurídico.
Sin embargo, la Argentina presenta niveles de evasión incompatibles con esos principios. Los distintos estudios conocidos mencionan rangos superiores al 50 %.
El por qué ocurre tiene origen en numerosas causas; pero, una, por su carencia, merece mención: la “internalización del valor social del tributo”. Esta expresión consiste en la concientización del valor de los tributos, su significación y efectos en la sociedad toda.
La sociedad, a lo largo de la historia, contempló que las gestiones económicas gubernamentales incurrieron en, cuanto menos, inadecuaciones, aunque algunas provocaron desquicios con sus decisiones. Estos equívocos fueron corregidos por tres vías: la emisión monetaria, el endeudamiento y, el aumento de impuesto. Es decir, los tributos fueron utilizados como medios de corrección de las deficiencias de esos desajustes económicos. Esto ocurrió en los tres niveles estatales, aunque merece señalarse que hubo honrosas excepciones.