 |
| |
|
Noticias Fiscales
Resumen de información editada
por los principales periódicos
argentinos e iberoamericanos |
|
|

PUBLICACIONES VIRTUALES
Sin Cargo
|
|
Enfriar o no enfriar la economía
Por Roberto Frenkel *
¿Puede un país crecer a una tasa de 20%? ¿Se puede crecer al 15%? Cualquier persona con un mínimo conocimiento de economía responderá que no se puede. El fundamento de esa respuesta es que la tasa de crecimiento tiene límites, impuestos por el ritmo posible de aumento de la productividad y por la disponibilidad de trabajo y diversos recursos. En cada momento hay cierta tasa máxima posible de crecimiento de la oferta agregada de bienes y servicios, que pone un techo al ritmo de expansión que una economía puede efectivamente alcanzar. Aun si hubiera una disponibilidad de moneda internacional tal que permitiera que las importaciones aumentaran de manera ilimitada, el crecimiento de la actividad requiere irreductiblemente la utilización de recursos locales limitados.
Esa tasa máxima posible de crecimiento no es una constante. Es un parámetro variable e incierto, pero es un dato que existe en cada momento del tiempo, aunque no lo conozcamos con precisión. La experiencia internacional de países de crecimiento rápido sugiere que la tasa máxima posible está en el orden de magnitud de la que mostró la economía argentina desde 2003. Pero, como dijimos, la tasa máxima es un parámetro variable. Seguramente el dato era mayor en el comienzo de la expansión, porque veníamos de una recesión profunda.
Seguramente tendió a reducirse con el paso del tiempo, a medida que se alcanzaban techos en la disponibilidad de ciertos recursos. Lamentablemente, no podemos saber la magnitud del dato en la actualidad. Sin embargo, la experiencia histórica mencionada sugiere que lo mejor a lo que podríamos aspirar es a sostener una tasa de crecimiento similar a la de los últimos años.
El problema es que la demanda agregada local -digamos el poder de compra efectivo de la población- crece a un ritmo mucho mayor que el crecimiento máximo posible. Esa demanda agregada viene creciendo a un ritmo del orden del 30% anual. Como la oferta es igual a la demanda, el valor de la oferta nominal crece al mismo ritmo, desdoblado en un crecimiento del orden del 8 o 9% de la oferta real y un alza del orden del 20% en los precios. La suba de la inflación amenaza el crecimiento futuro.
La inflación debe reducirse y no es posible hacerlo sin desacelerar el ritmo de crecimiento de la demanda agregada. Para sostener esto no es necesario creer que la aceleración de la inflación haya sido causada por el crecimiento de la demanda. La afirmación es válida cualquiera que haya sido la causa atribuida a la aceleración de la inflación. Si se quiere reducir la inflación, hay que desacelerar la demanda agregada.
Para desacelerar la demanda preservando un tipo de cambio competitivo el Gobierno dispone de las políticas fiscal y monetaria. Por razones que hemos explicado en otra parte y no repetimos en esta nota, en nuestro país y circunstancias la responsabilidad principal por el control de la demanda agregada no puede ponerse sobre la política monetaria. Esto no significa que la política monetaria sea irrelevante, sino que la responsabilidad principal carga sobre la política fiscal. Un impulso fiscal contractivo es imprescindible para controlar el ritmo de aumento de la demanda agregada y debe ser combinado con una política monetaria que apunte en la misma dirección.
En cuánto impactarían esas políticas macroeconómicas el ritmo de crecimiento de la producción -esto es, cuánto se "enfriaría" la economía- depende de la eficacia de otras medidas que deberían acompañar las mencionadas políticas macroeconómicas. Los focos de esas políticas complementarias son las expectativas inflacionarias y la coordinación de los aumentos de precios y salarios.
Menos impacto contractivo
Cuanto mayor es el efecto sobre las expectativas inflacionarias y más efectivos son los frenos sobre los aumentos de precios y salarios a través de la política de ingresos, menor será el impacto contractivo de la desaceleración de la demanda. El impacto contractivo sería el máximo - la economía se "enfriaría" más - si la política antinflacionaria se redujera exclusivamente a las políticas fiscal y monetaria.
Una política antinflacionaria integral -como la hemos denominado en otras oportunidades- es necesaria precisamente para lograr que la economía se "enfríe" lo menos posible.
"Enfriar" la economía -esto es, reducir el ritmo de crecimiento- no es equivalente a "enfriar" la demanda -esto es, reducir el ritmo de crecimiento de la demanda agregada nominal-. Lo segundo es una condición necesaria para bajar la inflación. Cuánto se "enfríe" el ritmo de crecimiento depende de la calidad y eficacia del programa antinflacionario.
En un contexto de expansión rápida, con superávit fiscal y superávit en cuenta corriente, con un volumen importante de reservas internacionales, con vencimientos de deuda pública y externa que no presentan grandes dificultades y con una sucesión de shocks externos positivos, una tasa de inflación del orden del 20% no luce muy dramática. Requiere simplemente que el Gobierno lleve adelante una política antiinflacionaria.
No una política heroica, como las que se aplicaron en la Argentina y América latina en situaciones de alta inflación, déficit fiscal y externo y sobreendeudamiento, sino una política antiinflacionaria más modesta, que detenga la aceleración y conduzca gradualmente la inflación a tasas menores y tolerables.
Me parece que el dramatismo que se asocia al proceso inflacionario deviene principalmente de que las más altas autoridades del país desconocen su existencia, pese a que una gran proporción de los economistas que trabajan en el Gobierno son conscientes del problema y están muy preocupados.
Las consecuencias de ese desconocimiento pueden ser funestas. La inflación no tiene freno y la política económica va para cualquier lado. Por ejemplo, si el nivel de las tasas de interés y la tendencia del tipo de cambio nominal -dos variables cruciales que maneja el Banco Central- se determinan con relación a una tasa de inflación subestimada los resultados son tasas de interés real negativas y apreciación del tipo de cambio, digan lo que digan los boletines del Indec y el Banco Central (BCRA).
Lo que importa para la dirección de la economía son los precios que los agentes encuentran o deciden en los mercados, no los que se imprimen en el papel. La subestimación del ritmo de inflación priva al Gobierno de guía y lo convierte en su víctima principal: cree que va para un lado mientras que, en realidad, está yendo para otro.
En este marco, la discusión acerca del "enfriamiento" de la economía parece puramente retórica, porque el ritmo de crecimiento depende de procesos sobre los que la política económica no tiene control y cuya evolución resulta bastante incierta.
* El autor es investigador titular del Cedes y profesor de la UBA.
|
| |
El IEFPA es un centro de estudios sin fines de lucro, con personería jurídica de "Asociación Civil" en la Republica Argentina, resolución nº 284 del 01 de abril de 1996 otorgada por la Inspección General de Justicia.
Su objetivo es estudiar, analizar e investigar las ciencias que conforman las Finanzas Públicas, constituyendo un núcleo receptor y difusor de ideas y experiencias propias del ámbito financiero público, así como un lugar de reflexión y formación de profesionales de la materia.
Sus miembros activos son tanto funcionarios públicos de las administraciones de nivel nacional, provincial y municipal, como docentes e investigadores del sector privado cuya trayectoria profesional está relacionada con la actividad financiera del Estado.
Entre sus actividades específicas destinadas a la Formación Superior de los Administradores Fiscales de Argentina, el IEFPA edita libros y publicaciones periódicas, dicta cursos, carreras de posgrado, conferencias y seminarios.
Por otra parte, las comisiones permanentes de estudio e investigación, mantienen convenios de cooperación técnica con las más prestigiosas instituciones del ámbito público y privado de la tributación nacional e internacional.
|
|
Asignaturas que se cursan en las distintas carreras: Epistemología y Metodología de la Investigación Científica - Teoría Política y Social - Teoría Económica - Derecho Constitucional y su Relación con el Derecho Financiero y Tributario - Economía del Sector Público - Gestión y Control del Gasto Público - Política Fiscal - Procedimiento Tributario y Penal - Sistema Tributario Argentino. Análisis Integral y Estudio de Aspectos Específicos - Tributación Internacional - Administración Tributaria - Economía - Relaciones Internacionales - Econometría - Historia Económica Internacional - Comercio Internacional - Instituciones Económicas Internacionales - Derecho Internacional - Tributación Internacional - Estrategias de Negocios y Marketing Internacional - Sistema Financiero y Económico Internacional - Integración Económica - Epistemología y Metodología de la Investigación Científica - Economía Internacional y Desarrollo Económico - Planificación Económica y Relaciones Internacionales - Integración Económica en el Continente Americano - Seminario de Tesis - Introducción a la materia aduanera - Importación - Exportación - Diferentes aspectos del comercio internacional - Tributos regidos por la legislación aduanera. Prohibiciones - Régimen legal aduanero - Gestión Aduanera. Procesos de modernización - Derecho Constitucional Tributario - Derecho Procesal y Derecho Procesal Tributario - Procedimiento Tributario Previsional - Régimen Penal Tributario y Previsional - Seminario Superior de Procedimiento Tributario - Seminario sobre Delito Fiscal
|
© Instituto de Estudios de la Finanzas Públicas Argentinas
Tel/Fax: (011) 4342-3179 / 4342- 7953 / 4334-9423
Consultas o sugerencias sobre este sitio, dirigirse al webmaster |
|
|